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Técnica de instalación


Clasificación de la zanja

En la realización de la red de tuberías es de suma importancia establecer el tipo de zanja que su utilizará. La elección de la zanja está estrechamente relacionada con la naturaleza del terreno y por lo tanto con la tensión que el terreno inducirá a la tubería.
La clasificación de la zanja se puede efectuar en base a las dimensiones geométricas, como la profundidad H y la anchura B de la zanja en relación al diámetro de la tubería a instalar (tabla "clasificación de la zanja").
Con estos dos métodos es posible establecer la tipología de la zanja que normalmente se utiliza en la instalación de la tubería, como por ejemplo la zanja estrecha, ancha o infinita (terraplén).
En la siguiente tabla se muestran la anchura de la zanja B en función del diámetro D de la tubería o de la profundidad H para cualquier tipo de zanja.

Tabla "clasificación de la zanja"
Tipo de zanja B
Zanja estrecha = 3 DN < H/2
Zanja ancha > 3 DN < H/2
  < 10 DN < H/2
Zanja infinita = 10 DN = H/2

Leyenda:

DN = diámetro nominal del tubo
B = anchura de la zanja medida al nivel de la generatriz superior del tubo.
H = altura del relleno a partir de la generatriz superior del tubo.


ZANJA

Zanja estrecha
Es el mejor sistema para la colocación de la tubería, debido a que parte del peso se descarga en las paredes de la zanja.


Este tipo de zanja debe utilizarse siempre que sea posible y que la naturaleza del terreno lo permita.   
   
     
Zanja ancha
La zanja resulta adecuada cuando el terreno está formado sobre todo por grava y arena. La carga que soporta el tubo resulta mayor que en el caso de la zanja estrecha porque las paredes de la zanja no la comparten. Por lo tanto, recomendamos que en la fase del proyecto se tome en cuenta a efectos de seguridad.     
   
   
     
Anchura de la zanja
La anchura de la zanja se determina en base a la profundidad de la instalación y el diámetro de la tubería, de tal forma que permita la preparación del lecho, la conexión de las tuberías con los manguitos de unión y por supuesto el trabajo de los operarios. En cualquier caso, la zanja es más eficaz cuanto más estrecha.
En el caso que resulte necesario instalar más de una tubería en la zanja, habrá que tenerlo en cuenta para determinar la anchura además de las indicaciones anteriores.


Lecho de la zanja
Está constituido por material de relleno, normalmente arena con el fin de ofrecer a la tubería un soporte continuo y plano.
Para los tubos de canalización de cables Polieco, dada su resistencia a las solicitaciones mecánicas, no es necesario construir en el fondo de la zanja una base de cemento o similar. Por el contrario se recomienda preparar los oportunos nichos a intervalos predeterminados para facilitar la unión de las barras o de los rollos utilizados para la realización de la red de distribución de los cables.


LECHO DE INSTALACIÓN Y RELLENO LATERAL

Cuando sea necesario se realizará un lecho de instalación antes de la completa estabilización del fondo de la zanja. El material para el lecho de instalación debe estar compuesto de arena mezclada con grava o de grava y gravilla de 10 a 15mm de diámetro.
El lecho de instalación debe compactarse cuidadosamente para obtener un reparto uniforme de las cargas a lo largo de la canalización.
El relleno lateral del tubo debe ser realizado con mucha atención, utilizando materiales de fácil compactación como la arena. Hay que evitar categóricamente los materiales de relleno provenientes de suelos orgánicos o arcillosos que, por su elevado contenido de agua, dificultan la compactación.


RECUBRIMIENTO DE LA ZANJA

   
El recubrimiento de la zanja y, en general, de todo tipo de excavación, es la operación más importante en la instalación de los tubos para la canalización eléctrica. Esta debe ser realizada correctamente para poder obtener una perfecta interacción entre el tubo y el terreno y, por consiguiente, para permitir al tubo reaccionar a las deformaciones del suelo debidas al asentamiento del mismo y a las cargas verticales que descansan en ello.
La forma correcta para realizar un recubrimiento eficaz es compactar el material de relleno progresivamente, por capas en la zanja (ver figura).

La primera capa es el relleno lateral del tubo hasta llegar a la generatriz superior, utilizando el mismo material del lecho de instalación. La compactación debe realizarse solo en las zonas laterales del tubo.

La segunda capa, de unos 15-20 cm, utilizando el mismo material del lecho de instalación, debe ser compactada también solo en las zonas laterales del tubo y no en la zona por encima del mismo. Con este procedimiento se evitan solicitaciones dinámicas innecesarias en el tubo. Para las siguientes capas, de unos 30 cm de espesor, se puede utilizar el mismo material de la excavación, eliminando las piedras con un diámetro superior a 5 cm y también la fracción vegetal.
La compactación de estas capas se debe llevar a cabo siempre con mucho cuidado, prestando atención a eliminar todos los materiales de difícil compactación.
Finalmente es necesario dejar un espacio libre en la parte superior de la zanja para la capa de terreno vegetal.